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Gotitas de Poliamor

Donde el amor es escaso

En mi adolescencia, pensaba que nunca encontraría un amor y moriría sin saber siquiera cómo era besar a alguien. No sólo era el único gay en el mundo (porque así me sentía en ese momento) sino que no me consideraba nada atractivo.

Por supuesto, salté sin pensar cuando alguien mostró interés por mí. Estaba tan emocionado y agradecido con el universo que no me importó que nuestras formas de ser, vidas, formas de querer y experiencias fueran completamente incompatibles. Después de que esa «relación» terminó, conocí a alguien más. Nuevamente pensé «este es el momento, ¡si no es él, no habrá nadie más!».

Esa segunda relación estuvo llena de conflicto, dolor, manipulación, inseguridad y celos. Yo no era feliz pero, al menos, tenía novio.

El modelo de austeridad en el amor

Al creer en el «amor verdadero», suponía que sólo tenía una oportunidad y ya. La tomas o la pierdes y vives solo para siempre. Cuando no me hacía feliz y eventualmente terminaba con un truene doloroso, lo justifiqué pensando que ese no era el bueno; había que seguir buscando.

Mi enfoque siempre estaba en todas las veces que había «fallado», en el rechazo y la incertidumbre de saber que cada relación le quitaba tiempo al verdadero amor. Además, me quedé mucho tiempo en relaciones que no me satisfacían por pensar que tenía que estar con ese de quien me había enamorado. No tenía más opción.

Franklin Veaux en su libro Más de dos: una guía práctica para el poliamor ético habla del modelo de austeridad en el amor. Él dice que el riesgo que tenemos al seguir esta idea de que hay pocas oportunidades de amar y ser amado es que se refuerza y comprueba por sí mismo. Si sólo veo las veces que he sido rechazado, eso afecta mi autoestima y seguridad. Si creo que tengo escasas oportunidades para amar, me vuelvo desesperado e impaciente y eso me hace menos atractivo. Por lo tanto, es más difícil que alguien se interese en mí y, entonces, creo que realmente es cierto que no hay opción.

El modelo de abundancia

Después de varios años de encontrar al «amor de mi vida» sólo para terminar con él me di cuenta de que, tal vez, no sólo hay un amor de mi vida. Es más, al ver hacia atrás me di cuenta de que había tenido, al menos, cuatro personas que se habían interesado en mí y me habían amado de la forma que les había sido posible. Además, durante ese tiempo había conocido gente atractiva e interesante que se había fijado en mí. Por supuesto, el número de mis parejas se había limitado a cuatro porque sólo había tenido uno a la vez… ¡Pero sí habían existido otros!

Algunas de mis relaciones pasadas habían estado tan enfocadas en hacerlas funcionar para no estar solo que no nos dimos cuenta de que dejamos de lado una motivación más funcional: estar juntos para compartir intimidad y amor.

Es cierto que de los billones de personas que hay en el mundo, un porcentaje se siente atraído por hombres, un porcentaje aún más pequeño coincide con el tipo de hombre que me gusta… Una cantidad aún menor incluye a las personas que también se sentirían atraídas por mí y, finalmente, pensar en compatibilidad de lenguaje de amor y objetivos de vida reduce ese número mucho más. Pero, ¿sabes qué? ¡Eso significa que existen miles de personas con las que me podría relacionar en amor y gozo! Claro que en mi vida sólo podré estar con unos cuantos porque ¿quién tiene tiempo para atender más de dos novios a la vez?

#Choices

El punto es que estadísticamente tengo miles de oportunidades para conocer al amor de mi vida y vivir feliz compartiendo amor con él. Puede que decida hacerlo uno a la vez (monogamia) o no (poliamor). Puede que mis parejas actuales y yo decidamos estar juntos el resto de nuestras vidas o transicionemos a ser amigos, amantes o extraños. Sin embargo, hoy eso es una decisión basada en un deseo por ser feliz y disfrutar el amor.

Cuando elijo algo porque creo que no tengo opción, no estoy eligiendo realmente. Estar con alguien por miedo a estar solo no permite gozar el amor y la intimidad. Controlar a alguien para que no se vaya no permite disfrutar saber que uno es elegido por el otro a pesar de que tiene miles de oportunidades diferentes… Más importante aún, no permite gozar el saber que yo soy lo suficientemente valioso para esa persona y me ama tanto como para querer compartir su tiempo conmigo.

¿Te has puesto a pensar qué modelo utilizas? Estando en una relación, ¿por qué te quedas ahí? ¿Por amor o por miedo?

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