Una respuesta seca, un plan que se cancela, una cara de fastidio. Y de pronto la reacción es enorme: el nudo en el estómago, la película de abandono, las ganas de reclamar o de desaparecer.
No. Y esa es justo la trampa. Si todo es tu herida, terminas aguantando de más. Si todo es tu pareja, terminas peleando con alguien que no tiene la culpa de tu historia. Este curso es para distinguir lo que viene de antes de una conducta de hoy que sí necesita un límite.
Durante años, cuando alguien pasaba del “hola, guapo” a contestarme con monosílabos, yo me esforzaba el doble: más mensajes, más detalles, más yo. Tardé en ver que no le estaba respondiendo a esa persona. Le estaba respondiendo a algo mucho más viejo.
No es para que cargues de más. Tampoco para que aguantes de más.