Auto cuidadoRelaciones éticasLos límites que más me cuestan.

6 de diciembre de 2021by Psic. Jaime Gama4
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Siendo psicólogo y psicoterapeuta que se dedica a relaciones éticas, estudiando y practicando herramientas de comunicación, negociación y explorando mis necesidades para poder gestionar emociones como celos e inseguridad, mucha gente piensa que para mí es sencillo poner límites.

No lo es. Definitivamente, no lo es.

Así que se me ocurrió escribir un artículo donde te platico cuáles son los límites que más me cuesta establecer, qué hago al respecto y de dónde viene esa dificultad.

No voy a seguir en una relación donde me sienta insuficiente.

Una situación recurrente conmigo es que alguien me preste atención y demuestre interés por conocerme, hagamos click y, de pronto, comienza a alejarse o a hacerse menos presente. De tener mensajes diarios de «hola, guapo, cuéntame de tu día”, pasamos a “hola” y respuestas monosilábicas.

Y cualquiera que viera esto de fuera pensaría que me fascina y me encanta que me hagan eso.

De haber sido alguien que medio me llamaba la atención o que me atraía un poco, se vuelve mi prioridad. Le escribo más, soy más atento, muevo mis horarios para adaptarme a los suyos de modo que podamos vernos. Y cuando nada de eso hace que la interacción regrese a como era, empiezo a irme a lugares obscuros donde me pregunto qué hice mal, cómo es que me volví insuficiente de un día para otro y qué puedo hacer para poder llegar al nivel que debería tener.

Esos son mis focos rojos en esta situación:

  • Asumo que todo lo que me está incomodando es mi responsabilidad.
  • Asumo que yo no soy suficiente.
  • Comienzo a obsesionarme por encontrar una solución.
  • Siento tensión constante en mi mandíbula y mis hombros.
  • Me juzgo y me ataco, diciéndome que estoy haciendo cosas mal.

Mi respuesta viene de un trauma donde considero que soy insuficiente y que todo lo que sale mal es mi culpa. Por lo tanto, me cuesta trabajo ver la responsabilidad de la otra persona y, sobre todo, poder validar lo que siento y necesito para poder hacer peticiones claras y específicas. De ahí que busque sobrecompensar, resolver e irme hacia mí mismo.

A partir de mis focos rojos (recuerda que los focos rojos no son de huida, sino para detenerme), me detengo y busco negociar y atender mis necesidades haciendo peticiones claras. Algunos ejemplos:

  • Me siento confundido porque he notado que tus mensajes se han vuelto menos frecuentes y ya no me dices palabras como “guapo” y “hermoso”. Me gustaba mucho esa interacción y quiero saber si hay algo que haya cambiado. Está bien para mí si es así, sólo quiero estar claro.
  • Percibo tus mensajes diferentes en cuanto a frecuencia y a las palabras que usas. ¿Está todo bien? ¿Ha cambiado algo?
  • Me gusta platicar contigo y cómo te refieres a mí, pero he notado que eso no ha pasado los últimos días. Quiero saber si pasó algo o si cambió algo. Está bien para mí si es así, sólo quiero estar claro.

Los límites son la última línea de defensa para cuidarme ante algo que me está haciendo daño. Cuidado con que se vuelvan muros que me aíslan. Para mí es importante revisar qué sí es negociable antes de poner un límite.

Hacer estas peticiones me da miedo porque me pone en un lugar muy vulnerable. Es posible que la otra persona reaccione de muchas maneras, y entre ellas está atacarme, invalidarme o ignorar mis necesidades. Sin embargo, si eso sucede, me permite saber que no es una persona con quien yo quiera relacionarme.

Ahora, si la petición es validada y atendida, pero yo sigo sintiéndome igual o el comportamiento regresa a ser distante desde mi percepción, puedo determinar que no es el tipo de relación que estoy buscando.

Aquí es donde entraría el límite: No voy a tener relaciones donde me sienta insuficiente. La acción es terminar la relación, detonada por el sentirme insuficiente después de haber intentado negociar.

Como puedes ver, no estoy juzgando a la otra persona, ni culpándole con frases como “pues yo sí quiero, pero como tú eres incongruente, me voy”. Es suficiente validar mi incomodidad para poder atenderme y cuidarme.

 

Voy a asegurarme de tomarme tiempo para mí solito.

Tener dos vínculos románticos, amigos, familia y muchos pacientes implica que constantemente estoy relacionándome con otras personas. Como en cualquier interacción, esto implica un constante dar y recibir que, después de un tiempo, puede volverse abrumador para mí. Hay días en los que quiero simplemente estar en el sillón con mis perritos, viendo algún programa irrelevante, comiendo chocolate y tomando un té de lavanda con manzanilla.

Aquí entra mi respuesta traumática: “Jaime, si no atiendes tus vínculos constantemente, te van a abandonar”. Entonces, me estiro y abuso de mí mismo para poder estar disponible para otros, aún a pesar de mí.

El miedo a ser abandonado es mayor que el miedo a vivir el cansancio y burn-out al que, de todos modos, estoy acostumbrado.

Mis focos rojos aquí son:

  • Me vuelvo irritable y reactivo con mis vínculos.
  • Me siento tenso e impaciente.
  • Mi cabeza se acelera y me es difícil concentrarme.
  • Me siento cansado e inquieto al mismo tiempo.
  • Comienzo a sentir rechazo a la idea de ver gente, aún si es gente que amo.

Los pensamientos intrusivos que me convencen de que debo seguir exigiéndome más de lo que puedo dar incluyen “pueden abandonarte en cualquier momento y les estás dando una razón para hacerlo”, “si no estás con ellos es porque no los amas realmente” y “se van a enojar contigo y no van a entender que no es por ellos, sino por ti”.

Estos focos rojos y pensamientos intrusivos me ayudan a encontrar mis necesidades válidas detrás del miedo y desde ahí puedo hacer peticiones claras y específicas:

  • Me noto cansado e irritable. Necesito pasar tiempo solito para recargarme, pero me da miedo que tomes esto como que no quiero estar contigo y esto te lleve a enojarte y alejarte de mí. Quiero pedirte que me digas si esto es así y qué podemos hacer para que yo tome este tiempo sin que te sientas amenazado.
  • Me siento inseguro para pedirte tiempo para mí. Quiero platicar contigo y explorar cómo puedes ayudarme a sentirme cómodo para lograrlo.

A través de esta negociación, puedo encontrar con mis vínculos tiempos o formas de separarnos que sean amorosas y me den confianza. Aún así, es importante para mí recordar que todos esos focos rojos me están avisando que necesito detenerme para cuidarme. Si es algo que se vuelve urgente, entonces establezco mi límite: Voy a tomar al menos un día a la semana para estar conmigo mismo.

Nuevamente, no estoy juzgando al otro por ser demandante o abrumador, sino que me estoy enfocando en la acción que yo voy a realizar para cuidarme ante una situación particular.

Voy a detenerme cuando me sienta abrumado o demandado.

Soy una persona muy complaciente – no porque soy “buena” persona, sino porque tengo una creencia internalizada de que sólo soy tan valioso como lo que le doy a otros. Entonces identifico que tiendo a buscar compensar esa insuficiencia satisfaciendo todo lo que la otra persona necesite, me lo haya pedido o no.

Muchas veces me quemo y agoto atendiendo demandas que la otra persona no me ha hecho, pero en mi cabeza asumo que existen.

Mis focos rojos en esta situación son:

  • Me siento cansado e irritable.
  • Las peticiones de mis vínculos me molestan, por más pequeñas o rutinarias que sean.
  • Me siento insuficiente e inadecuado constantemente.
  • Me siento triste y desmotivado.
  • Siento enojo e injusticia porque “todo lo tengo que hacer yo”.

Sin embargo, también me doy cuenta de que rara vez esto viene de que realmente me estén demandando mucho mis vínculos o mi vida en general. Usualmente son exigencias que vienen de mi asumir lo que la gente necesita y la urgencia que tienen. Entonces ando apagando fuegos que yo creo en mi imaginación e inundando a todo mundo con mis recursos, hasta que me quedo completamente agotado. Y claro que las personas reciben lo que les doy porque a quién le dan pan que llore.

Y cuando se detienen a ver mi cansancio y fastidio, validándolo diciendo “¿estás bien?”, mis herramientas pinches surgen, sonrío y digo “sí, no pasa nada”.

Pero sí pasa.

Después de tiempo de detenerme con estos focos rojos y pidiendo ayuda para explorar, encontré estas necesidades:

  • Reconocer que es válido que yo necesite y pida cosas.
  • Ayuda de alguien que me diga que me detenga.
  • Sentirme atendido y visto.
  • Seguridad de que mis vínculos no dependen sólo de que yo les brinde cosas o atienda sus necesidades el 100% del tiempo.

Con esto, he logrado hacer negociaciones con mis vínculos. Uno de ellos se dio cuenta de esta frase mía de “no pasa nada” cuando realmente sí y me detiene al escucharla. Esto ha sido una gran ayuda para detenerme a ver lo que me está pasando y lo que necesito. También he establecido el detenerme intencionalmente y llevar un bullet journal que me permite visualmente darme cuenta de que estoy saturado o carente de algo que no estoy pidiendo.

Este límite es particularmente difícil y ambicioso porque me cuesta reconocer que estoy abrumado. Siento que puedo y debo dar más todo el tiempo. Entonces he empezado por aplicar uno en afirmativo: Voy a tomarme unos minutos en la mañana para preguntarme qué necesito.

Recuerda que los límites son la última línea de defensa ante algo que me hace daño. Antes de eso puede haber negociaciones y acuerdos.

También recuerda que el punto de los límites es cuidarme. Si mis límites me llevan a juzgarme, atacarme, ser poco compasivo conmigo mismo o sentirme mal, probablemente son demasiado ambiciosos ( para las herramientas con las que cuento en este momento o el contexto en el que estoy no me permite actuar de acuerdo a mi agencia moral.

4 comments

  • Maggie R

    6 de diciembre de 2021 at 11:16 PM

    De nuevo, gracias por compartirte de esta forma tan abierta y humana, que ayuda a conectar, validar y acompañar a quienes leemos tu blog. Nace la sensación de sentirnos más humanos cuando miramos a manera de espejo en los demás.

    Dejo unas dudas por si algún lector quiere responder:
    ¿tiene forma de existir el concepto hiper empatía? ¿qué fenómeno ocurre en el personal dedicado a la salud (salud física y salud mental)? (muchos médicos pierden su identidad en el ejercicio de su profesión)

    Reply

  • Tiare

    13 de febrero de 2022 at 11:30 AM

    Aprecio mucho tu claridad y sinceridad. Me ayuda mucho saber que otras personas sienten parecido a mi, a veces me abruma “sentir” tanto y tener necesidades variables que requieren conversaciones incómodas.

    Reply

  • Jaz

    15 de abril de 2022 at 3:55 AM

    Jaime muchas gracias nuevamente por el contenido que creas, tengo más claro como ir gestionando mis propios límites…pero, ¿qué pasa cuando tu pareja no sabe identificar o no tiene limites muy claros? Me preocupa hacer daño, gracias!

    Reply

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