ComunicaciónHerramientasPoliamorPolihacks: Gestionando tus celos

20 de junio de 2021by Psic. Jaime Gama0
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Si ya leíste que los celos son tus amigos, estamos en el entendido de que no son malos, ni tóxicos. Más bien, son esos amigos jodones y desagradables que tienen tu bienestar en mente, pero una forma muy fea de ayudarte. Esto implica que no es fácil trabajarlos y lo que generalmente sucede es que los rechazamos, sufriéndolos muchísimo, o nos dejamos llevar por ellos y explotamos reaccionando de formas que no son nada beneficiosas para nadie.

Desafortunadamente, no hay un hack del internet que te quite los celos y te vuelva un ser divino sin sentimientos (ah, porque recuerda que los celos son eso). Lo que sí hay son técnicas y estrategias que puedes probar para mejorar tu relación con ellos.

Una de esas opciones es The Jealousy Workbook de Kathy Labriola. Este libro tiene 42 ejercicios diferentes que ayudan a abordar los celos. ¿Todos son un win? No. Yo estoy de acuerdo con muchos, no tanto con otros y hay uno que otro que me parecen completamente contraproducentes. Puedes leer el libro y echártelos todos para decidir por tu cuenta pero mientras te voy a compartir algunos de mis favoritos, junto con varias cosas de mi cosecha.

Confía, pero no ciegamente

Hay un pasaje del libro que dice: “Sí confío en ti y en tu integridad, pero no por eso confiaría en que puedes volar un avión sin ningún entrenamiento previo”. Suena súper lógico, ¿no? Piensa el empezar una relación con alguien nuevo (monógama o poliamorosa) precisamente como algo así. Es aprender a manejar una situación novedosa con herramientas que quién sabe si me sirvan. Aquí la confianza está en la compasión de saber que tienes mi bienestar en mente, no en que siempre vas a actuar cumpliendo todas mis expectativas a la perfección.

Basar tu seguridad en que la otra persona no va a equivocarse nunca es una receta que definitivamente va a fracasar.

Considera que el compromiso que tienen no es sólo “siempre hacer lo correcto”. Es una combinación de amor, lealtad, amistad, química, historia compartida y cómo se han ido involucrando mutuamente. Toma en cuenta todo lo que sí hay y revisa qué es negociable y qué no.

Al saber que estás entrando en territorio desconocido, vas a encontrarte con mucha novedad – no toda bonita, ni agradable. Cuando te enfrentes a momentos que te lleven a sentir enojo, miedo o tristeza, ten en mente que estas emociones tienen una función y puedes aprovecharlas (ve cómo aquí) Confía en eso que sientes para poder expresar tus necesidades y asegurarte de que estás siendo atendido por ti mismo.

Tus sentimientos son válidos, aunque no siempre sean reales. Puedes sentirte abandonado sin necesidad de que alguien realmente te esté abandonando. Aquí entra el poder validar lo que siento y saber que es suficiente que lo sienta para que le haga caso.

Confía también en que estás entrando en una relación con otra persona que tiene agencia, deseos, necesidades y una historia. Entrar en cualquier relación implica perder libertad y control. Si quieres ser totalmente libre de hacer lo que quieras sin tener que preocuparte por cómo esto afecte a otras personas, eso es más bien estar desvinculado o soltero (y yo tendría mis dudas).

Polihack: Calibra tus celos

Como todas las emociones desagradables, los celos son algo que queremos quitarnos inmediatamente. Rara vez nos detenemos a ver qué tan intensos, insoportables o manejables realmente son. Hasta pareciera que todas las situaciones son extremas siempre y no podemos con ellas.

Prueba este ejercicio:

  1. Imagina a tu vínculo besando a alguien más. Revisa qué te pasa a nivel corporal.
    • ¿Cómo vives los celos?
    • ¿Surgen tensiones, dolor, incomodidad?
    • ¿En qué parte de tu cuerpo están más presentes?
  2. Ya que lo hayas ubicado, asígnale una “intensidad” del 0 al 10, donde el 0 es “no siento absolutamente nada” y 10 es “insoportable y no manejable”.
  3. Ahora imagina que después de besarse, mantienen la mirada fija el uno en el otro y se dicen cuánto se gustan y se desean.
  4. Revisa si es más intenso o menos.
    • ¿Lo sientes en el mismo lugar?
    • Si la experiencia anterior era 10, ¿sigue siendo 10?

Experimenta con diferentes escenarios para encontrar tus detonantes. Es posible que al principio sientas que la primer experiencia es un 10, pero vayas dándote cuenta de que hay cosas que te amenazan mucho más. Esto puede ayudarte a encontrar que no todo es catastrófico, aunque se sienta muy feo. Cuando negociamos acuerdos y límites, esta información es esencial para saber qué podemos ofrecer, con qué podemos trabajar y qué es no negociable.

Por ejemplo, en mi caso sentía que mi pareja fuera a tener sexo con otra persona como algo impensable, era un 10 definitivo, por lo que no encontrábamos ningún tipo de campo para negociar y avanzar. Desmenuzando mi experiencia un poco y experimentando con escenarios en mi cabeza, me di cuenta de que no era lo mismo para mí que fuera a tener sexo a un lugar de encuentro con alguien cuyo nombre no conocía a que lo hiciera en nuestra cama con un amigo cercano. Eventualmente fui capaz de detectar que la idea de que tuviera sexo con otra persona no era tan amenazante si es que no había conexión emocional, por lo que era un buen lugar para empezar. Así pude ir exponiéndome a situaciones manejables, experimentando con acuerdos y peticiones que me hacían sentir seguro antes de pasar a algo que fuera más amenazante.

Recuerda que nada urge lo suficiente como para ponerlo por encima del bienestar de alguien involucrado en la relación. Y si me urge tanto, es mejor renegociar y revisar si es la relación que necesito en este momento.

Polihack: Creencias fundamentales

Para quienes hemos crecido en una sociedad donde los mitos del amor romántico son incuestionables al punto que ni siquiera nos damos cuenta de cómo rigen nuestra vida, es muy común que nos encontremos con creencias fundamentales que nos dicen qué está bien y qué no. El punto de estas creencias es poder guiarnos para obtener lo que queremos y necesitamos, el problema está cuando no las hemos cuestionado para ver si realmente queremos ir al lugar hacia donde nos están llevando.

El trabajo aquí está en poder reprogramar nuestro cerebro para actualizar su sistema operativo y que sea más compatible con lo que realmente necesitamos. Para lograrlo, te comparto tres creencias fundamentales que tal vez tengas (originalmente de Kathy Labriola).

Al leerlas, hazte estas tres preguntas:

  1. ¿Qué tanto lo creo?
    Es posible que tu reflejo sea decir “ah, claro, sí creo eso”, pero detente un momento a observar qué tanto está realmente presente en tu vida. Si le mueves un poquito, ¿se tambalea esa creencia? O tal vez es algo que te parece sagrado y que te da una seguridad que no sabes cómo encontrar en otro lado.
  2. ¿Ha cambiado con el paso de mis relaciones?
    Siendo que están tan grabadas en nuestro ser desde que cantábamos todas esas canciones de Disney o de amor que nos prometían encontrar el verdadero amor y no teníamos que hacer nada para lograrlo (ya si no lo encuentras, pues ni modo, sufrirás eternamente), tal vez te des cuenta que tu propia experiencia de vida es evidencia de que no todo era cierto. Trata de ver tus relaciones a través del lente de estas creencias fundamentales y pregúntat si algo ha cambiado.
  3. ¿De dónde viene?
    No, no me voy a poner Freudiano. Sin embargo, el conocer mi historia sí me ayuda a tener claridad y encontrar por qué es que tengo estas creencias tan arraigadas. ¿Son cosas que me decían de chiquito? ¿Quién me las decía y por qué le creí? ¿Cómo le fue a esa persona con esa creencia?

Primer creencia fundamental

“Si mi pareja me amara, no desearía sexualmente a nadie más”

Hay un problema enorme con esta creencia. Para empezar, supone que el hecho de que yo me sienta atraído por alguien más es una situación voluntaria, ¡como si el decir “ya somos novios monógamos” fuera un hechizo que interrumpiera mis reacciones fisiológicas! Por otro lado, también asume que el amor y la atracción sexual son lo mismo (que es un mito del amor romántico).

Considera la posibilidad de que tu pareja te ama y elige estar contigo aún si hay otras personas que le atraen. La otra persona tiene agencia y puede tomar decisiones.

Prueba esta nueva creencia fundamental: “Mi pareja me ama y no tengo que ser la única persona en su mundo para que así sea”


Segunda creencia fundamental

“Si yo fuera suficiente y buen esposo/novio/amante, mi pareja no tendría la necesidad de salir con nadie más”

Particularmente en la no monogamia, podemos encontrarnos con este problema. Aquí hay una trampa narcisista donde creo que todo tiene que ver conmigo porque yo soy el ombligo del universo (mío y de los demás). No es necesariamente mi culpa, ya que eso es lo que nos enseñan desde chiquitos, pero sí es una oportunidad para analizar si realmente lo creo. Yo no puedo hacer nada para que alguien más me ame, ni para que deje de amarme. Esa es una decisión, no algo que yo pueda modificar.

Prueba esta nueva creencia fundamental: “Mi pareja me ama porque así lo decide y no hay nada que yo pueda hacer para que me ame más o deje de hacerlo”


Tercera creencia fundamental

“No se puede amar a más de una persona a la vez”

Nos enseñan que el amor es escaso y aguas con andar regándolo por todos lados. ¿Qué pasaría si regáramos amor por todos lados? No es como que el cariño sea una moneda de cambio que se devalúe entre más la uses y más gente la tenga, al contrario. Explora cómo son tus interacciones con personas que amas y si el darle amor a uno hace que ames menos a otro. Cuando empezamos en el poliamor, esta creencia es particularmente amenazante y dañina.

Prueba esta nueva creencia fundamental: “El amor es abundante y amar a alguien sólo genera más amor”

Retoma tu agencia

Tu agencia (capacidad de actuar y hacer) es esencial para no caer en un lugar de víctima donde nada es tu culpa y eres completamente incapaz de hacer algo al respecto. Los celos y las emociones desagradables pueden ser gestionadas, aunque no sea necesario (o posible) eliminarlas completamente. Toma responsabilidad de tu bienestar encontrando tus detonantes, aprendiendo a poner límites firmes y amorosos, negociando desde tus necesidades y amando éticamente.

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