No es mi amante, es tu metamor.

¿Entonces el poliamor es lo mismo que si todos tuvieran amantes? No exactamente, aunque tiende a ser una creencia muy popular.

¿Un metamor no es un amante?

Literalmente, un metamor es el amor de tu amor, la pareja de tu pareja o el vínculo de tu vínculo. Tradicionalmente, los amantes son algo parecido pero existe una pequeña diferencia crucial: la ética. En relaciones poliamorosas, se tiene más de un vínculo romántico/íntimo a la vez y es necesario que TODOS LOS INVOLUCRADOS ESTÉN ENTERADOS. Por supuesto, se espera que esas relaciones cumplan con los cuatro pilares de las relaciones éticas (que puedes conocer a fondo aquí).

Al principio esto me sonaba increíble a menos que se hablara de una relación donde todos están románticamente involucrados. Si somos tres y los tres tenemos un vínculo igual, entonces sí se puede, pensaba yo. ¿Qué pasa cuando tu pareja te dice voy a ver a mi novio, mi amor, regreso en la noche?

No sé cómo lo sentiste tú al leerlo pero a mí me generó un vacío en el estómago cuando lo escuché la primera vez.

Todos a la mesa

Todas las relaciones poliamorosas son diferentes y dependen de los involucrados. Sin embargo, en cuestiones de metamores hay dos estilos particulares que tienden a surgir: poliamor de mesa (kitchen table polyamory) o poliamor paralelo.

En el poliamor de mesa todos se relacionan de forma cordial, al punto en el que podrían todos sentarse a comer a la mesa y llevar una conversación agradable. Nuevamente, esto no quiere decir que todos estén involucrados románticamente.

Imaginemos la siguiente escena: Jaime tiene dos parejas, Marco y Ricardo. Marco tiene una pareja llamada Chanchito y Ricardo tiene dos parejas más, Juanjo y Raúl. Aquí te dejo una versión más visual:

En ese caso, Jaime y Chanchito no tienen ningún vínculo romántico pero eso no evita que se puedan llevar bien. Jaime y Chanchito son metamores, igual que Raúl y Juanjo, Marco y Ricardo, etc. Es posible que los metamores sean amigos, amigos con derechos, conocidos o que en algún momento formen otro tipo de vínculo. Lo importante es que NO TIENEN que hacerlo si no quieren.

Es por eso que existe el poliamor paralelo. En este caso, los involucrados prefieren mantener sus relaciones independientes.

Poliamor paralelo: Todos saben de la existencia de los otros pero no conviven ni comparten cosas juntos.

Mitos y miedos acerca de los metamores

Amigas y rivales: Como venimos de una cultura de competencia y donde el amor es tan escaso que tenemos que luchar para poder merecerlo, es lógico para algunos pensar que un metamor sea nuestro “rival” en el amor (te recomiendo leer el artículo de amor escaso aquí). Y sí puede suceder. Si los involucrados no han trabajado este tema de escasez, probablemente haya luchas constantes llenas de inseguridad y resentimiento. Por otro lado, también existe la idea de que tienen que ser amigos para que todo pueda salir bien. Es cierto que la vida es mucho más fácil cuando tus metamores tienen una relación cordial o hasta amistosa, pero no somos monedita de oro para caerle bien a todo el mundo y eso está bien.

No me compares: Otro miedo común es pensar ¿Y si le gusta más tener sexo con él que conmigo? ¿Qué tal que lo hace mejor que yo? La realidad es que lo va a hacer diferente y puede que sí le guste más a tu pareja como su otro vínculo le besa el cuello. Y eso da mucho miedo. Más que por ese acto particular, el temor es a dejar de ser importante o especial para tu pareja. Pero, ¡tu relación es más que un beso en el cuello!

Pues si ve pero no me cuentes nada: Esta regla es muy común y hasta parece sensata. Como lo explico en mi artículo de reglas, el problema ético con esta es que tiene el objetivo de huir de un lugar desagradable. No quiero que me cuentes porque me genera inseguridad, probablemente lleve a mi pareja a un momento donde tenga que elegir entre mentirme o violar la regla. En este caso es más recomendable trabajar hacia la intimidad con un acuerdo como me da inseguridad saber que vas con ‘x’ porque me da miedo ser menos importante. ¿Qué podemos hacer juntos para que me sienta importante?

Me lo va a robar: Probablemente el primero que se nos ocurre a muchos. La realidad es que si tu pareja quiere irse con alguien más, lo va a hacer aunque estén en una pareja monógama, estén casados y tengan diez perros.

Tu pareja está contigo porque te ama y porque ASÍ LO ELIGE. Y tú no puedes hacer nada para que se quede. El lado menos desagradable es que tampoco puedes hacer nada para que se vaya. Eso depende completamente de él.

Mi pareja busca con aquella persona algo que no le doy: Probablemente sí. Y está bien. El mito romántico que nos dice que la pareja es TODO vuelve las relaciones algo exhaustivo. Tu pareja tiene que ser tu mejor amigo, tu compañero, la persona que escucha todo, la persona con quien te peleas, el cocinero, el amante, etc. Y puede que elijan ser eso el uno para el otro. ¿Qué pasa si tu pareja es súper fan de Star Wars y tú no puedes terminar de ver una película sin dormirte? Es posible que tenga un amigo igual de fan con quien comparta eso. Es posible que ese amigo también sea su novio.

Beneficios de tener un metamor

Sí, todos los puntos anteriores me han revuelto la panza en algún momento y han sido tema de mi terapia durante mucho tiempo. Afortunadamente, no todo es trabajo personal y emocional. Si logras tener una buena relación con tus metamores, vas a tener un grupo de apoyo único conformado por gente que tiene lazos fuertes, íntimos y que tienen el objetivo de lograr que todo funciona para todos los involucrados. Imagínate la complicidad de poder platicar con el novio de tu novio acerca de… pues… ¡tu novio! O lo hermoso que es juntarte con tus metamores para planear una sorpresa increíble para la persona que amas en su cumpleaños. Por cierto, a esta red de amores y metamores se le conoce como polícula.

Otro beneficio es que obtienes una buena reputación en la comunidad poliamorosa. Siendo pocos, es altamente probable que todos nos conozcamos. Alguien conocido por sus buenas relaciones con metamores va a ser mucho más deseable e interesante para generar un nuevo vínculo.

¿Y no pueden tener amigos y ya?

Sí, es cierto que suena a tener amigos y ya. ¿Para qué complicarnos las cosas? El dilema surge cuando pensamos que el sexo y los lazos afectivos son exclusivos y escasos. Darle la vuelta a esta narrativa puede generar una nueva forma de relacionarte donde construyas hacia la intimidad por elección, en lugar de huir del miedo.

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